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Obesidad

¿Qué es la obesidad, cómo se diagnostica y qué tratamientos existen?

La obesidad es una enfermedad de larga evolución en la que el exceso de grasa corporal aumenta el riesgo de otros problemas de salud. Suele identificarse mediante el IMC, con 30 o más indicando obesidad y 25 a 29,9 indicando sobrepeso, junto al perímetro de cintura y el estado de salud general. No es una cuestión de fuerza de voluntad: el apetito, la saciedad y el almacenamiento de grasa están regulados por hormonas, y por eso funcionan los tratamientos que actúan sobre ellas. El tratamiento va desde el cambio en alimentación y actividad hasta la cirugía, pasando por los medicamentos, según la gravedad y las patologías asociadas.

Cómo se identifica la obesidad

El IMC es el punto de partida: el peso en kilogramos dividido por la talla en metros al cuadrado. A partir de 30 se habla de obesidad, y de 25 a 29,9 de sobrepeso.

El IMC solo no basta. No distingue entre masa muscular y grasa, y no dice nada sobre dónde está la grasa. Por eso se añade el perímetro de cintura: la grasa abdominal es metabólicamente más activa y pesa más en el riesgo cardiometabólico que la de caderas o muslos.

Lo determinante es el cuadro completo: IMC, perímetro de cintura, presión arterial, glucemia, perfil lipídico y patologías presentes. Una cifra aislada no es un diagnóstico.

Por qué los umbrales difieren según el origen

El riesgo cardiometabólico aparece con un IMC menor en varias poblaciones. Una persona de origen surasiático puede tener con un IMC de 27 el mismo riesgo que una de origen europeo con 30.

Por eso se recomiendan umbrales 2,5 kg/m² más bajos para personas de origen surasiático, chino, de otras zonas de Asia, de Oriente Medio, africano subsahariano o afrocaribeño.

Este punto se omite con frecuencia en los materiales informativos, lo que subestima el riesgo precisamente en los grupos donde aparece antes.

Por qué no es una cuestión de fuerza de voluntad

El apetito y la saciedad los regulan hormonas, no la determinación. El GLP-1, el GIP, la grelina y la leptina deciden conjuntamente cuándo tiene hambre, cuándo se siente lleno y cuánta energía se almacena.

En la obesidad esa señalización funciona peor de lo que debería. Es una diferencia fisiológica y no un rasgo de carácter, y entenderlo explica por qué los medicamentos que actúan sobre esas hormonas funcionan.

El organismo además defiende el peso máximo que ha alcanzado. Tras una pérdida de peso, el gasto energético baja más de lo que explica la masa perdida y las señales de hambre aumentan. Por eso mantener es más difícil que perder.

Patologías asociadas a la obesidad

La obesidad aumenta el riesgo de varias enfermedades, y varias de ellas mejoran con la reducción de peso.

  • Diabetes tipo 2La relación más clara, y aquella en la que perder peso más cambia.
  • Hipertensión arterialMejora con frecuencia incluso con una reducción moderada.
  • Apnea obstructiva del sueñoPuede mejorar de forma considerable al perder peso.
  • Enfermedad hepática esteatósicaAcumulación de grasa en el hígado, a menudo sin síntomas.
  • Patología articularSobre todo rodillas y caderas, por carga mecánica e inflamación.
  • Enfermedad cardiovascularMediada por presión arterial, perfil lipídico y glucemia.

Vías de tratamiento

El tratamiento depende de la gravedad, de las patologías asociadas y de lo que resulte sostenible para la persona. El medicamento es una vía entre varias y para muchos no es la primera.

El cambio en alimentación y actividad sigue siendo la base, también cuando se añade tratamiento farmacológico. Los medicamentos autorizados se consideran con el IMC correspondiente y tras valoración clínica. La cirugía se plantea en obesidad grave o ante patologías asociadas que no han respondido a otras medidas.

Preguntas frecuentes

¿A partir de qué IMC se habla de obesidad?

A partir de 30. De 25 a 29,9 se considera sobrepeso. Para personas de origen surasiático, chino, de otras zonas de Asia, de Oriente Medio, africano subsahariano o afrocaribeño se recomiendan umbrales 2,5 kg/m² más bajos, porque el riesgo cardiometabólico aparece antes.

¿La obesidad es una enfermedad o una cuestión de voluntad?

Una enfermedad. El apetito, la saciedad y el almacenamiento de grasa están regulados hormonalmente, y en la obesidad esa señalización funciona peor. El organismo además defiende el peso máximo alcanzado bajando el gasto energético y aumentando las señales de hambre tras una pérdida.

¿Qué patologías se asocian a la obesidad?

Diabetes tipo 2, hipertensión, apnea obstructiva del sueño, enfermedad hepática esteatósica, patología articular de rodillas y caderas, y enfermedad cardiovascular. Varias mejoran con la reducción de peso, algunas incluso con una pérdida moderada.

¿Basta el IMC para diagnosticarla?

No. No distingue masa muscular de grasa ni indica dónde está la grasa. Por eso se añaden el perímetro de cintura, la presión arterial, la glucemia, el perfil lipídico y las patologías presentes.

¿Qué tratamientos existen?

Cambio en alimentación y actividad como base, medicamentos autorizados con el IMC correspondiente y tras valoración clínica, y cirugía en obesidad grave o ante patologías asociadas que no han respondido a otras medidas.

Fuentes

Revisión médica

Pendiente de firma por un profesional identificado.

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